Han sido unos meses llenos de magia y asombro en las clases del primer ciclo de Primaria. Hoy, con el corazón lleno de aprendizajes, ponemos el broche de oro a nuestro proyecto «Divertibu», una aventura inolvidable que hemos vivido de la mano de la Fundación Oceanogràfic.
Durante este tiempo, nuestras aulas se convirtieron en un verdadero refugio marino. Desde el mes de febrero hasta abril, tuvimos un tesoro muy frágil a nuestro cuidado: cuatro pequeños huevos de tiburón pintarroja. De ellos vimos la vida abrirse paso con el nacimiento de nuestras queridas crías, Akira y Noa. Para protegerlas, aprendimos el inmenso valor del cuidado, la empatía y la delicadeza. Como necesitaban un entorno de absoluta tranquilidad, pedimos ayuda a todo el colegio. ¡Y fue precioso ver cómo todos los compañeros se unieron para regalarles el silencio y la paz que necesitaban para crecer!
A los pocos días de asomarse al mundo, Akira y Noa se trasladaron a las instalaciones del Oceanogràfic, donde los expertos cuidarán de ellas hasta el gran día de su suelta en el mar Mediterráneo. Saber que con nuestras propias manos hemos ayudado a la recuperación de esta especie nos llena de un orgullo inmenso.
Pero amar el mar también significa proteger su hogar. Por eso, salimos de clase para realizar una limpieza en nuestra playa. Allí nos dimos de bruces con una triste realidad: la enorme cantidad de plásticos que asfixian nuestro litoral. Gracias a un microscopio, descubrimos que el peligro a veces es invisible, observando cómo los microplásticos se esconden incrustados dentro de las bolas de posidonia. Fue una lección impactante de esas que te cambian para siempre.
Como despedida de este hermoso proyecto, tuvimos el privilegio de participar en la suelta al mar de varias tortugas marinas, ya recuperadas gracias al Arca del Mar. Verlas regresar a las olas fue un momento tan especial que hemos querido compartirlo con todos vosotros en el siguiente vídeo.
Os invitamos a darle al play y vivirlo con nosotros.
Hoy miramos al azul con otros ojos. Hemos descubierto que no hace falta ser grande para proteger el planeta; basta con pequeños gestos diarios para mantener vivos nuestros mares.